Sus pequeños ojos negros miran con cariño a Shi -Li. Puede observar como las facciones de su hija han perdido la redondez propia de la adolescencia, madurando y haciendo de ella toda una mujer aunque aún no entiende muy bien como ha sido. Para ella hace un rato su hija era apenas una niña y hace un par de horas ha despertado en un hospital sin saber por que está allí, totalmente desconcertada al observar los cambios repentinos en su hija y totalmente aterrorizada de no comprender por que no es capaz de entender o hacerse entender por nadie. Oye hablar a su hija, dirigirse a ella, pero no conoce el idioma que habla.
No es hasta pasado un breve tiempo cuando un joven doctor entra y tras calmar a su hija se dirige a ella: «Señora, mi nombre es Jim Lee, su doctor, recuerda por que está usted aquí?».
Shia se siente reconfortada al entender lo que dice el joven, pero sus palabras hacen que una nube de palabras y recuerdos se amontonen en su cabeza y solo es capaz de decir «no».
Jim le cuenta que lo que va a contarle probablemente le parezca extraño y, sobre todo, doloroso. Y le consulta si se encuentra bien y quiere conocer lo que tiene que contarle.
Duda, pero al ver a su hija, asiente levemente con la cabeza.
El médico le cuenta entonces que lleva 8 años en ese hospital en coma. Llegó una noche tras un accidente de coche del que ella nada recuerda. Desde entonces ha estado allí, sana, pero en coma hasta esa mañana.
Tras unos instantes de duda, y llena de mil preguntas, le formula la primera de ellas:
-¿Por que no entiendo a mi hija, y nadie, excepto usted, me entiende?.
-Señora, aún no sabemos cómo ni por qué, pero está usted hablando en Inglés perfectamente. Su familia dice que nunca lo aprendió y que solo conocía el chino, como ellos.
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